Te di todo, incluso hasta lo que no tenía, como las ganas de volver a sufrir por amor. Quizá era de lo que menos ganas tenía y, sin embargo, deje de lado mis preferencias por ti, todo de lado por ti, ¿me pasé de optimista? Si, claramente fui demasiado enamoradiza y muy poco realista. Ya me habia pasado una vez y creí que dar una segunda oportunidad contigo tendría como resultado algo bueno, positivo, algo por lo que levantarme todos los días del resto de mi vida con una sonrisa pero, cuando yo no sabía nada y estaba viviendo ciega a tu lado, me apuñalaste por la espalda.
Quizás estoy usando un comparativo poco correcto porque una puñalada duele menos que lo que me hiciste. Me explico, cuando apuñalas a alguien el dolor es instantáneo y con medicinas y pocos días se te pasa, sin embargo, lo que me pasó se tarda en asimilar y, cuando mas o menos lo haces, el dolor es insoportable y dura muchisimo tiempo, sin mitigarse nada, clavándose cada vez mas adentro de ti... Sin cura, sin nada que hacer excepto dejar pasar el tiempo, sufriendo, rezando por dejar de amar, gritando, llorando... La solución no es lo que todos hacemos pero, inconscientemente, todos acabamos haciéndolo.
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