Dicen que, en la vida, es mejor estar solo que mal acompañado, pero no tienen ni idea de qué significa el estar solo. Estás rodeada de amigos, pero te sientes solitaria, sin apoyo ni nadie que te ayude. No lo digo por decir, he vivido la experiencia y, hasta que no me agarraron la barbilla y me levantaron la cara para verme la sonrisa, me sentía la persona mas sola y desamparada del mundo.
Por tanto, se podría decir que la solución es tan fácil como buscar a alguien para no sentirnos solos, pero lo que algunos no saben es que, cuanto mas busques algo, menos lo vas a encontrar. Si algo he aprendido a base de golpes, es que las cosas llegan de la forma mas inesperada posible, y que es cierto eso de "quién no arriesga no gana", que a veces para conseguir algo tienes que apostar todo lo que tienes sin saber nada del resultado.
¿Por qué nos complicamos tanto la vida a la hora de ser felices? Tenemos el tópico de que un novio es la solución, que si salimos con alguien automáticamente ya no tenemos ningún problema... Y me hace gracia que exista gente que realmente piense eso, que no se den cuenta de que, a veces, se es mas feliz con alguien que te hace sonreir hasta cuando tienes putas lágrimas en los ojos aunque no sea tu pareja, que si tienes un novio que pasa de ti y no te cuenta que le ocurre.
Ya va siendo hora de madurar ¿no?, que la época de colorear sin salirnos de la raya la hemos abandonado hace mucho. Que si estás jodidamente amargado, no puedes ir por ahí metiendo mierda entre dos personas, que no es tu vida joder, déjales que hagan lo que quieran y no te metas, porque solo consigues que te odie mas y mas gente.
A veces, siento que no soy como las demás personas, todas tan "amanecer juntos, peli romántica, paseo de la mano..." y yo tan embobada con los abrazos torpes, de estos que te achuchan estando de lado, pero que transmiten mucho cariño; la gente suplicando besos en el cuello y yo pidiendo mordiscos, porque me encienden mas; las noches bajo las estrellas son un clásico, y yo simplemente me conformo con las noches, y que si quiero luz no me hace falta depender de un puñado de estrellas, porque las mejores cosas ocurren a oscuras.
Consigue que sonría hasta con los buenos días y entonces sabrás que me importas. En realidad, tampoco soy tan distinta del resto... Me gustan los abrazos inesperados, los besos en la mejilla, los motes cariñosos, que me acaricien el pelo, que me hagan cosquillas, las despedidas eternas, los saludos acompañados con una sonrisa, me encantaría despertarme a besos con alguien, una guerra de almohadas que acabe en mimos durante horas, una sorpresa agradable... Me gustan las cosas que me hacen emocionarme, que de vez en cuando alguien me diga que soy importante para él. Que me animen cuando estoy triste suma muchos puntos y, la verdad, soy feliz con poca cosa.
Si estás aquí, o bien te he insistido en que entrases en mi blog, o eres un puto cotilla . Sea lo que sea, recuéstate en donde sea que estés, pilla palomitas y disfruta leyendo acerca de mi vida de mierda.
miércoles, 11 de marzo de 2015
domingo, 1 de marzo de 2015
Dos de la mañana
Son las dos y yo sigo aquí, pensando en temas tan tontos como por qué las cosas ocurren, si todas se relacionan las unas con las otras o no. Y me planteo, ¿si no hubiese pasado lo que pasé, alguna vez hubiese ocurrido lo que vivo?. No tiene mucho sentido, pero llevo todo el día dándole vueltas al tema. Como soy muy insegura, nunca consigo formular una respuesta que me convezca del todo, siempre quedan lagunas, pequeños lagos que no creo poder secar.
Los minutos pasan, las ideas se agalopan en mi mente y ya no se como seguir escribiéndolas, pero necesito hacerlo, lo necesito para no volver a perderme en el hilo de mis nefastos pensamientos. Quizás esta sea la entrada que nadie entienda, que ni si quiera podré explicarsela a quien la lea, pero es la mas sincera del blog... Antes estaba rota, ahora me arreglaron pero, como cada juguete que vuelve a funcionar, nunca lo hace otra vez al 100%. Soy feliz, aunque sigo con mis demonios, tan traicioneros y oscuros como al principio.
A veces me pregunto, ¿por qué me dejé arreglar? Y solo llego a la conclusión de que el volver a reir me había engatusado. La risa me empezó a emborrachar y me volvi adicta, como si de droga se tratase y ahora no puedo dejarla. Cada vez necesito mas y la tengo al alcance de mis labios, porque con ellos son con los que formo el mejor gesto de mi cara: La sonrisa.
Tengo miedo de perder otra vez, pero quién no arriesga no gana, y yo he apostado todas mis fichas y jugado con la mejor baza que tengo. Quién sabe si el resto está vencido, o me hacen póker y me dejan en la miseria... Pero tuve que hacerlo, apostar en la ruleta de la vida el todo o el nada. Es un juego de azar, de azar amañado porque se pueden manipular las manos, y voy ganando. Si, es lo mejor, que arriesgándome como una loca detrás de su dosis diaria de droga, consiguiese salir a flote en medio de tanta mierda. Me siento una ganadora y, a las dos y algo de la mañana que siguen siendo, empiezo a encontrar algo de sentido en el mundo.
Los minutos pasan, las ideas se agalopan en mi mente y ya no se como seguir escribiéndolas, pero necesito hacerlo, lo necesito para no volver a perderme en el hilo de mis nefastos pensamientos. Quizás esta sea la entrada que nadie entienda, que ni si quiera podré explicarsela a quien la lea, pero es la mas sincera del blog... Antes estaba rota, ahora me arreglaron pero, como cada juguete que vuelve a funcionar, nunca lo hace otra vez al 100%. Soy feliz, aunque sigo con mis demonios, tan traicioneros y oscuros como al principio.
A veces me pregunto, ¿por qué me dejé arreglar? Y solo llego a la conclusión de que el volver a reir me había engatusado. La risa me empezó a emborrachar y me volvi adicta, como si de droga se tratase y ahora no puedo dejarla. Cada vez necesito mas y la tengo al alcance de mis labios, porque con ellos son con los que formo el mejor gesto de mi cara: La sonrisa.
Tengo miedo de perder otra vez, pero quién no arriesga no gana, y yo he apostado todas mis fichas y jugado con la mejor baza que tengo. Quién sabe si el resto está vencido, o me hacen póker y me dejan en la miseria... Pero tuve que hacerlo, apostar en la ruleta de la vida el todo o el nada. Es un juego de azar, de azar amañado porque se pueden manipular las manos, y voy ganando. Si, es lo mejor, que arriesgándome como una loca detrás de su dosis diaria de droga, consiguiese salir a flote en medio de tanta mierda. Me siento una ganadora y, a las dos y algo de la mañana que siguen siendo, empiezo a encontrar algo de sentido en el mundo.
jueves, 15 de enero de 2015
Iguales de nuevo
Me echo de menos. A esa chica inocentona que se creía cualquier cosa, que no sabía lo que es llorar hasta dormirse y que su única preocupación eran sus amig@s. No hace tanto tiempo de ella, dos años o quizás menos pero, en tan poco, he cambiado dos veces. De como era antes, pasé a ser una chica odiosa, que solo hacía daño y no se preocupaba mas que por ella. Y de esa gilipollas, medio volví a ser la tía ingenua. No del todo. Ojalá fuese del todo. No habría cosa que mas me gustase. Pero es que es imposible, porque he vivido cosas nuevas que quizás me hayan echo madurar y no confiar tanto en la gente. Pero oye, que los que me odieis no significa que sea como me porto con vosotros.
Porque soy fría, pero muchos no saben que el hielo quema; que lo que son mis miradas duras, con personas importantes se suavizan; que aunque no lo parezca, puedo llegar a reirme hasta llorar; que se dar cariño y abrazos y que incluso a veces me paso de ñoña; no siempre estoy enfadada con el mundo, y odio pagar mis mosqueos con gente a la que quiero; podré estar llorando de puta rabia, pero siempre tengo sonrisas para los que me importan y, si ellos están mal, antes de hacer nada por mi intento ayudarles. No soy egoísta como muchos piensan, ni tampoco una puta psicópata. Cierto que a veces me harto tanto que grito a las personas que menos se lo merecen, que pierdo los papeles, digo cosas de las que luego me arrepiento y luego me trago el orgullo y pido perdón. Me gustan las oportunidades de rehacer un error, de arreglarlo y de poder pensar "joder esta vez ya no la voy a cagar" y sentir que eso es verdad, que tengo razón en ello.
Me gustaría controlar mas mi genio, pero es algo que no puedo evitar. Darme un motivo de verdad para odiar, que lo haré con todas mis fuerzas. Mis sentimientos van de un extremo a otro, no hay termino medio; o me caes bien o mal, o te quiero o no; soy clara con ese tipo de cosas. Que los "te quiero, me importas, estoy preocupada por ti, confío en ti..." me cuesta mucho decirlos y, cuando lo hago, es porque lo siento de verdad.
Tengo manía de quitar sudaderas o chaquetas ajenas y ponérmelas, me encanta hacer eso. Hacerme fotos a lo gilipollas con amigos es ya rutina y se podría decir que soy una payasa de primera categoría, de estas que son las primeras en reirse de ellas mismas.
En resumen, muy poca gente conoce a la verdadera chica que hay en mi, muy muy poquitos pero, quien lo hace, sabe que soy una blanda, que lloro con cualquier cosa de emoción, que me deprimo facilmente pero que también me rio con cualquier cosa, que me gustan las cursiladas y los pequeños detalles, amo los abrazos por la espalda y los besos en el cuello consiguen que me den escalofríos, que siempre digo "nunca me pongo nerviosa con nada" y, en realidad, me pone de los nervios hasta un simple beso en la mejilla. Vivo obsesionada con el chocolate, con los perros, los libros y la música. Pienso que no hay mejor cosa que el cariño mutuo entre dos personas, por muy diferentes que sean. Me avergüenzo de tener que bailar delante de gente que me conoce y no soporto ir sola por la calle. Hacer reir a la gente es mi meta.
Después de todo esto, puede que no sea tan diferente de esa chica ingenua... Basicamente seguimos siendo iguales, quizás ahora demuestre algo mas de madurez o de soltura en las cosas pero, al fin y al cabo, soy de nuevo igual que ella.
Porque soy fría, pero muchos no saben que el hielo quema; que lo que son mis miradas duras, con personas importantes se suavizan; que aunque no lo parezca, puedo llegar a reirme hasta llorar; que se dar cariño y abrazos y que incluso a veces me paso de ñoña; no siempre estoy enfadada con el mundo, y odio pagar mis mosqueos con gente a la que quiero; podré estar llorando de puta rabia, pero siempre tengo sonrisas para los que me importan y, si ellos están mal, antes de hacer nada por mi intento ayudarles. No soy egoísta como muchos piensan, ni tampoco una puta psicópata. Cierto que a veces me harto tanto que grito a las personas que menos se lo merecen, que pierdo los papeles, digo cosas de las que luego me arrepiento y luego me trago el orgullo y pido perdón. Me gustan las oportunidades de rehacer un error, de arreglarlo y de poder pensar "joder esta vez ya no la voy a cagar" y sentir que eso es verdad, que tengo razón en ello.
Me gustaría controlar mas mi genio, pero es algo que no puedo evitar. Darme un motivo de verdad para odiar, que lo haré con todas mis fuerzas. Mis sentimientos van de un extremo a otro, no hay termino medio; o me caes bien o mal, o te quiero o no; soy clara con ese tipo de cosas. Que los "te quiero, me importas, estoy preocupada por ti, confío en ti..." me cuesta mucho decirlos y, cuando lo hago, es porque lo siento de verdad.
Tengo manía de quitar sudaderas o chaquetas ajenas y ponérmelas, me encanta hacer eso. Hacerme fotos a lo gilipollas con amigos es ya rutina y se podría decir que soy una payasa de primera categoría, de estas que son las primeras en reirse de ellas mismas.
En resumen, muy poca gente conoce a la verdadera chica que hay en mi, muy muy poquitos pero, quien lo hace, sabe que soy una blanda, que lloro con cualquier cosa de emoción, que me deprimo facilmente pero que también me rio con cualquier cosa, que me gustan las cursiladas y los pequeños detalles, amo los abrazos por la espalda y los besos en el cuello consiguen que me den escalofríos, que siempre digo "nunca me pongo nerviosa con nada" y, en realidad, me pone de los nervios hasta un simple beso en la mejilla. Vivo obsesionada con el chocolate, con los perros, los libros y la música. Pienso que no hay mejor cosa que el cariño mutuo entre dos personas, por muy diferentes que sean. Me avergüenzo de tener que bailar delante de gente que me conoce y no soporto ir sola por la calle. Hacer reir a la gente es mi meta.
Después de todo esto, puede que no sea tan diferente de esa chica ingenua... Basicamente seguimos siendo iguales, quizás ahora demuestre algo mas de madurez o de soltura en las cosas pero, al fin y al cabo, soy de nuevo igual que ella.
sábado, 27 de diciembre de 2014
Todo y nada.
¿Puede ser que la. vida nos parezca simple cuando somos felices? Por lo menos mas que cuando estamos tristes. Te levantas y sientes que tienes un motivo para sonreir, para querer seguir despertándote día a día, notas algo, una especie de opresión en el pecho que no se va, pero tampoco deseas que lo haga. Con un simple pensamiento el corazón te llega a mil por hora y , lo intentas disimular, pero no puedes evitar que una sonrisa tonta asome en tu rostro, normalmente teñido por las ojeras de las noches en vela y las numerosas pesadillas que te atormentan en la noche. Pero tienes ese motivo para olvidar eso, lo bueno sustituye a todo lo malo, las cosas que te preocupan quedan en segundo plano y , lo que juraste no volver a hacer, acabas haciendolo de nuevo. Si eso te hace feliz, ¿por qué no dejar los rompederos de cabeza? Es algo dificil, pero no imposible. Sobretodo, cuando consigues volver a sonreir mas de la mitad del día.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Sincera
Me hace mucha gracia que después de siete meses, sea ahora cuando preguntas por qué estoy enfadada y que no entiendes mis motivos. Tuviste muchas oportunidades para, no se, intentar demostrarme que te importaba como amiga, pero no aprovechaste ni una.
Nunca confié en nadie tanto como en ti y en tan poco tiempo, quizás porque llegaste cuando tuve una muy mala racha o, simplemente, porque te supiste hacer valer, pero la cosa es, que en menos de dos meses, eras mi mayor apoyo. Estarás acostumbrado a tener miles de amigas que van lamiéndote el culo por ahí, pero sabes que yo hicieses lo que hicieses, te ayudaba y cuando algo no me parecía bien, te lo decía. Antes de las navidades, nos sentábamos juntos en todas las clases y, sin pensarlo siquiera, te convertiste en mi mejor amigo.
Abrazabas cuando hacia falta, secabas las lágrimas de mi cara y siempre conseguías hacerme sonreír... ¿Sabes dónde estuvo el problema? Tu fuiste el problema en sí. Me ilusionaste, me dijiste que me querías y que solo yo te importaba. Sabías de sobra lo poco que confiaba en los tíos y lo mal que lo habia pasado y aún asi, a pesar de todo lo que eras para mí, decidiste que formaría parte de tu coleccion de "logros".
¿Cuántas te perdoné? ¿Cuántas te pasé sin decirte nada? Me parece a mi que demasiadas... Si no me querías, la primera vez que me dejaste podrías habermelo dicho bien claro y no andar ahora te dejo, ahora vuelvo... Asi mil veces, como hacías. Llegó un momento que pasaste olímpicamente de mí y pensaba que era culpa mía, que yo te estaba haciendo infeliz y que tenía que cambiar. ¿Cómo pude ser tan gilipollas? En serio que creía que todo era mi culpa y, por mas que me lo advirtieron, no hice caso a nadie de que eras nocivo para mí.
No te puedes imaginar lo que llegué a llorar o a hacerme por ti, me jodiste todo el verano pero no te culpaba... Quizás cuando me di cuenta ya era demasiado tarde para arreglar las cosas, porque desde hacía meses nuestra amistad ya no existía. No quiero marear mas el tema, ni yo soy nada para ti ni tu eres nadie para mi.
Pero lo que me jode es que ahora andes metiendo mierda, si no te importo, ¿tanto te cuesta dejarme en paz sin tocar los cojones? Porque ya estoy harta que vayas poniéndome de puta para arriba cuando tu eres el Don Juan, y no me digas que no, sabes de sobra que tengo razón. No creo que te cueste tanto dejarme de una maldita vez en paz, que no te metas mas en mi vida, en lo que hago o con quién esté porque ya no tienes ese derecho, lo perdiste en el mismo momento que mientras yo sangraba, tu me contabas que habías empezado a salir con una.
¿Sabes lo mas gracioso? Que después de leer esto (si lo lees) seguirás sin entender por qué estoy tan enfadada, porque en eso consiste ti vida, en hacer cosas y luego manipularlas para que la culpa sea de otra persona. Reflexiona sobre esto: ¿Era la Sara del año pasado la que te gustaba porque sí, o era porque esa Sara te follaba y la de ahora no? Piénsate eso, y date cuenta del tipo de persona que eres. Eso si, mi amistad ya no la vas a recuperar.
Nunca confié en nadie tanto como en ti y en tan poco tiempo, quizás porque llegaste cuando tuve una muy mala racha o, simplemente, porque te supiste hacer valer, pero la cosa es, que en menos de dos meses, eras mi mayor apoyo. Estarás acostumbrado a tener miles de amigas que van lamiéndote el culo por ahí, pero sabes que yo hicieses lo que hicieses, te ayudaba y cuando algo no me parecía bien, te lo decía. Antes de las navidades, nos sentábamos juntos en todas las clases y, sin pensarlo siquiera, te convertiste en mi mejor amigo.
Abrazabas cuando hacia falta, secabas las lágrimas de mi cara y siempre conseguías hacerme sonreír... ¿Sabes dónde estuvo el problema? Tu fuiste el problema en sí. Me ilusionaste, me dijiste que me querías y que solo yo te importaba. Sabías de sobra lo poco que confiaba en los tíos y lo mal que lo habia pasado y aún asi, a pesar de todo lo que eras para mí, decidiste que formaría parte de tu coleccion de "logros".
¿Cuántas te perdoné? ¿Cuántas te pasé sin decirte nada? Me parece a mi que demasiadas... Si no me querías, la primera vez que me dejaste podrías habermelo dicho bien claro y no andar ahora te dejo, ahora vuelvo... Asi mil veces, como hacías. Llegó un momento que pasaste olímpicamente de mí y pensaba que era culpa mía, que yo te estaba haciendo infeliz y que tenía que cambiar. ¿Cómo pude ser tan gilipollas? En serio que creía que todo era mi culpa y, por mas que me lo advirtieron, no hice caso a nadie de que eras nocivo para mí.
No te puedes imaginar lo que llegué a llorar o a hacerme por ti, me jodiste todo el verano pero no te culpaba... Quizás cuando me di cuenta ya era demasiado tarde para arreglar las cosas, porque desde hacía meses nuestra amistad ya no existía. No quiero marear mas el tema, ni yo soy nada para ti ni tu eres nadie para mi.
Pero lo que me jode es que ahora andes metiendo mierda, si no te importo, ¿tanto te cuesta dejarme en paz sin tocar los cojones? Porque ya estoy harta que vayas poniéndome de puta para arriba cuando tu eres el Don Juan, y no me digas que no, sabes de sobra que tengo razón. No creo que te cueste tanto dejarme de una maldita vez en paz, que no te metas mas en mi vida, en lo que hago o con quién esté porque ya no tienes ese derecho, lo perdiste en el mismo momento que mientras yo sangraba, tu me contabas que habías empezado a salir con una.
¿Sabes lo mas gracioso? Que después de leer esto (si lo lees) seguirás sin entender por qué estoy tan enfadada, porque en eso consiste ti vida, en hacer cosas y luego manipularlas para que la culpa sea de otra persona. Reflexiona sobre esto: ¿Era la Sara del año pasado la que te gustaba porque sí, o era porque esa Sara te follaba y la de ahora no? Piénsate eso, y date cuenta del tipo de persona que eres. Eso si, mi amistad ya no la vas a recuperar.
lunes, 8 de diciembre de 2014
Excusas
Las cosas no son como tu piensas, al principio vives ilusionada, deseando todo lo mejor, eres positiva, optimista... Sabes que todo va a salir bien, que va a ser un gran día y que nada ni nadie va a poder joderlo.
Te duermes pensando eso, que te vas a despertar y en pocas horas ser infinita, porque de eso se trata, de sentirnos infinitos junto a otras personas. Pero oye, que todo se tuerce, nada sale como tendría que ser, siempre hay baches, grietas, endiduras que impiden avanzar.
Que lo que se supone que será una sonrisa acaba siendo un enfado, que tienes que morderte la lengua para no estallar, tus ojos pican y escuecen de aguantar las lágrimas. Y todo por excusas.
Ah, las excusas, que buena salida son para los problemas, pero que mal nos sientan cuando nos las dan. No se que es peor, si una verdad dolorosa o una excusa pillada incluso antes de que te la cuenten entera. Se supone que si no quieres algo, lo dices y no te andas con mentiras, pero eso solo lo piensas cuando a la que están engañando es a ti porque, cuando es al revés, no tienes problema en resguardarte en argucias.
Al final todo se resume a lo mismo: Creer que algo está mal cuando nos lo hacen, pero a la hora de salir de un problema o compromiso, no tenemos problema en jugar sucio.
Te duermes pensando eso, que te vas a despertar y en pocas horas ser infinita, porque de eso se trata, de sentirnos infinitos junto a otras personas. Pero oye, que todo se tuerce, nada sale como tendría que ser, siempre hay baches, grietas, endiduras que impiden avanzar.
Que lo que se supone que será una sonrisa acaba siendo un enfado, que tienes que morderte la lengua para no estallar, tus ojos pican y escuecen de aguantar las lágrimas. Y todo por excusas.
Ah, las excusas, que buena salida son para los problemas, pero que mal nos sientan cuando nos las dan. No se que es peor, si una verdad dolorosa o una excusa pillada incluso antes de que te la cuenten entera. Se supone que si no quieres algo, lo dices y no te andas con mentiras, pero eso solo lo piensas cuando a la que están engañando es a ti porque, cuando es al revés, no tienes problema en resguardarte en argucias.
Al final todo se resume a lo mismo: Creer que algo está mal cuando nos lo hacen, pero a la hora de salir de un problema o compromiso, no tenemos problema en jugar sucio.
domingo, 7 de diciembre de 2014
Ruinas en construcción
Si algo he aprendido de los quince años que llevo aquí, es que cada cosa mala tiene su parte buena, que después de cada mala racha llega algo que te llena, te hace sentir bien y parte de algo.
Todos tenemos formas de desconectar de mundo, de entrar en trance y dejar que las horas pasen sin ser conscientes de ello; lo hacemos inconscientemente, como forma de evadirnos de la realidad y dejar de sufrir pero, cuando volvemos a recordar como es el mundo que nos rodea, el dolor vuelve con el doble de fuerza.
Piensas que nada volverá a ser como antes, cuentas los días, los meses... Las fechas se te quedan grabadas a fuego en tu mente. Y haces un mes, dos, tres... Las estaciones van pasando y no quieres que el tiempo siga su curso porque sabes que cuanto mas pase, mas lejos estás de esa ``última vez que...´´ Nada volverá, y te acaba dejando de importar todo, aunque llores con sonrisas delante de la gente.
Pierdes las oportunidades, la vida y el amor se te escapa entre las yemas de los dedos, como si de agua se tratase, y no puedes agarrar ni si quiera un poquito, algo que te haga sonreír, no puedes porque ya lo has perdido todo.
O eso creías, porque en la vida nunca se sabe, las oportunidades vuelven, ese líquido se convierte en solido, solido como vuelve a ser todo. Empiezas a despertar, a salir de ese ``trance´´ y todo es distinto, te das cuenta de que si que tienes amigos y amigas, que te apoyan, te enteras de que la gente te quiere, aún cuando te comportas como una suicida, te desperezas, después de tantos meses durmiendo en otro mundo y vuelves a sonreír. Reír es placentero, y a la mas mínima lo haces, te hace sentir bien, tan bien como mirar a quienes quieres y pensar ``les importo, los traté fatal pero les importo´´ y así, poco a poco, es como todo se reconstruye.
Todos tenemos formas de desconectar de mundo, de entrar en trance y dejar que las horas pasen sin ser conscientes de ello; lo hacemos inconscientemente, como forma de evadirnos de la realidad y dejar de sufrir pero, cuando volvemos a recordar como es el mundo que nos rodea, el dolor vuelve con el doble de fuerza.
Piensas que nada volverá a ser como antes, cuentas los días, los meses... Las fechas se te quedan grabadas a fuego en tu mente. Y haces un mes, dos, tres... Las estaciones van pasando y no quieres que el tiempo siga su curso porque sabes que cuanto mas pase, mas lejos estás de esa ``última vez que...´´ Nada volverá, y te acaba dejando de importar todo, aunque llores con sonrisas delante de la gente.
Pierdes las oportunidades, la vida y el amor se te escapa entre las yemas de los dedos, como si de agua se tratase, y no puedes agarrar ni si quiera un poquito, algo que te haga sonreír, no puedes porque ya lo has perdido todo.
O eso creías, porque en la vida nunca se sabe, las oportunidades vuelven, ese líquido se convierte en solido, solido como vuelve a ser todo. Empiezas a despertar, a salir de ese ``trance´´ y todo es distinto, te das cuenta de que si que tienes amigos y amigas, que te apoyan, te enteras de que la gente te quiere, aún cuando te comportas como una suicida, te desperezas, después de tantos meses durmiendo en otro mundo y vuelves a sonreír. Reír es placentero, y a la mas mínima lo haces, te hace sentir bien, tan bien como mirar a quienes quieres y pensar ``les importo, los traté fatal pero les importo´´ y así, poco a poco, es como todo se reconstruye.
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