jueves, 29 de mayo de 2014

Falta de valor

Una vez una niña se enamoró. Lo intentó llevar en secreto pero se le notaba demasiado. Se lo contó al chico. Él no se rió. La empezó a tratar mejor. Pero se lió con una amiga. La chica lo pasó regular. Se lo perdonó a los dos. Empezó a hablar mucho con el chico. Cada vez le quería mas. El chico empezó a caer bajo sus redes. Y eso a la chica le encantaba. Cada día iba al instituto con una sonrisa mas ancha que el anterior. Ella era feliz. Él la hacía feliz. Empezaron a sentarse juntos. Se hicieron mejores amigos.

Una vez una niña fue besada por un chico. Eran mejores amigos. Seguían siéndolo. Pero se habían besado. Y eso era lo que la chica no entendía. Él solo quería rollos. Ella le amaba. Parecía imposible. No lo fue. Empezaron a salir. Ella estaba muy enamorada. Quedaban casi todos los fines de semana. Fueron juntos al cine. Fue perfecto. El chico era perfecto. Se pasaron dos meses sin verse. Por culpa del verano. Se reencontraron. Hicieron una pandilla de parejas. Todo era genial. El mejor verano de la historia. La chica siempre estaba riendo. No les tocó juntos en clase. Le dio igual. Iba a verlo en los cambios. Todo seguía siendo perfecto. Se sentía única.

una vez una niña fue abandonada por su novio. Iban a hacer cinco meses. La dejó un viernes. Por la tarde. Por un puto mensaje de WhatsApp. La chica lloró. Mucho. No podía parar de llorar. Tampoco quería vivir. No levantaba cabeza. El chico empezó a salir con su mejor amiga. La chica la odiaba. La quería pegar. Destrozar. Matar. Estaba ciega de ira. Y de dolor. Era una inestable.

Una vez una niña hizo que dos personas cortasen. Se sintió feliz. Un poco solo. Volvió a hablarle a ella. El chico no. Se enfadó con la chica. La mandó a la mierda. Entonces la chica volvió a llorar. No podía parar. Llegó un momento que se desesperó. Pero tenía un nuevo amigo. La apoyó muchísimo. Le daba abrazos cuando los necesitaba. Sabía hacerla reír. Aunque ella estuviese llorando. Se apoyaban mutuamente. Lo apreciaba mucho.

Una vez una niña se volvió a enamorar. De su mayor apoyo. No sabía que hacer. Se lo intentó callar. No pudo. Se lo acabó diciendo. El chico no se rió. Ni la dejó de tratar igual. Lo dejó con su novia. La chica y él se besaron. Volvió con su novia. La chica lloró. Lo dejó con su novia. Empezó con la chica una especie de relación. Ella perdió su virginidad. Amaba a ese chico. Se sentía infinita. Pasó de nuevo. El chico le pidió un tiempo. Y el mismo día se pilló a su ex-novia. La chica lo vio. Se quiso morir. Su vida era una mierda. El chico la llamó. Ella estaba llorando. Se lo soltó todo. Pero seguía como una mierda. El chico fue a hablar con ella. Le pidió perdón. Y salir también. Pero todo era distinto. Él pasaba de ella. Nada volvió a ser como había sido.

Una vez una niña fue tirada y abandonada de nuevo. Y esta vez si que no levantó cabeza. No tuvo valor para hacerse verdadero daño. Pero si se atrevió a abrirse la piel. Se puso delante de la pared. Y golpeó. Muy fuerte. Un golpe por cada lágrima. Y cada sonrisa. Y arrastró la mano. Se arrancó la piel. Mientras hacía eso lloraba. Y apretaba el otro puño. Salía sangre. No le importó. Lloraba y lloraba mientras iba dejando un hilillo rojo por la pared. Fue a la cocina. Cogió un cuchillo. Se lo puso en las muñecas. Apretó. Se asustó y paró. No tenía valor para suicidarse. Entonces volvió a la pared.


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