miércoles, 23 de julio de 2014

Reflexión

"Estaba loca, loca de remate, y era guapa, guapa de cojones. Y conocía a la luna, y bailaba rock&roll frente al espejo, y salía, y bebía
y no se acordaba de nada al día siguiente.
Estaba rota, tanto como un trapo, y era dura, dura de roer, y odiaba a los poetas, y se ponía hasta el culo, y lloraba, y se corría, y no se acordaba de nada al día siguiente.
Dormía poco, y tenía las ojeras más preciosas que habían ignorado jamás. Era la princesa de mi cuento, la que follaba con Extremoduro sonando de fondo y se metía de todo, menos mis drogas.
Amaba, era capaz de amar, por encima de cualquier boca despeinada, de cualquier trovador de mierda, de cualquier basura literaria que le escribía, era jodidamente perfecta, y su único defecto era yo.
Sospecho que venía de otro mundo, por eso de que nadie había logrado entenderla nunca, aunque siempre era la que más gritaba, y que era inmortal. Por eso de sus infinitas pecas, y que me tenía calado, y que sabía cosas sobre mí que nadie sabrá jamás.
Era la chica con la que desearíais pasear el resto de vuestra vida, era la chica diez, y le faltaban un par de veranos; conmigo, digo, y cada vez que me la encontraba por ahí, me decía que no se acordaría de nada al día siguiente, y aún así, me iría a vivir con su olvido, todos los días del resto de mi vida."

Un texto así, alguien que comprenda tu dolor y te escriba esto. Pero no alguien cualquiera, no, alguien que te importe, a quien quieras. Si. Eso sería una buena solución. Estar segura de que entiende lo que te pasa y el por qué de mis contestaciones o mis cambios de humor de repente. Alguien que no diga "es la regla" y no le de mas vueltas al tema. Porque no. No es la jodida regla la que me hace estar así ya que no la tengo TODOS los días del mes.
Nunca follamos con Extremo duro de fondo, pero me da igual, era un adorno mas añadido el texto, un adorno mas añadido para mejorar nuestra historia que acabó ya hace mucho, hace demasiado tiempo. Demasiado, vaya palabra.
Demasiadas lágrimas. Demasiadas pesadillas. Demasiado dolor. Demasiadas veces vomitando a las tres de la mañana. Demasiadas borracheras. Demasiadas gilipolleces. Demasiadas ocasiones que jugaste conmigo. Todo era demasiado. Todo me superaba. Y lo sigue haciendo, ¿eh?, lo sigue haciendo aunque ahora lo camufle para ya no volver a darte el gusto de verme sufrir.

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